En un nuevo capítulo de “El Tiempo No Para”, el ciclo de entrevistas que conduce Heber Comino cada domingo por FM Encuentro 103.1 y también por Ascensión Digital, fue el turno de Vanesa Salgado, conocida con cariño por sus amigas como “Vanesita”.

Con una sonrisa genuina, energía contagiosa y una historia de vida marcada por la constancia, Vanesa compartió durante la entrevista un recorrido que entrelaza su amor por la familia, su pasión por ayudar a los demás y su incansable vocación por el crecimiento personal.
Infancia, raíces y una familia con historia
Nacida el 5 de noviembre de 1978 en el Hospital San José de Junín, Vanesa es hija de Gabriel Salgado, reconocido arquero del equipo de “Las 11 estrellas” y pulidor de la recordada Bonardi, y de Haydée Arregui, enfermera muy querida en la comunidad que concluyó su carrera en la sucursal de la estación Ascensión.

En la charla, Vanesa recordó con emoción a su madre y su vocación de servicio, y cómo su infancia estuvo atravesada por la calidez de un entorno familiar que también compartía la pasión por el fútbol, a través de sus hermanos Silvio y Adrián, figuras destacadas del Club Social.
Amor, perseverancia y logros personales
Formó una hermosa familia junto a Aníbal Mogues, con quien comparte su vida desde hace 29 años, y es madre de Solange, estudiante de Derecho, y Thiago, jugador del Club Social y estudiante.
A lo largo de los años, Vanesa nunca se detuvo. Entre trabajo, familia y desafíos personales, encontró tiempo para cumplir sus sueños: hace 13 años que se desempeña como masoterapeuta, y recientemente logró recibirse como Licenciada en Psicología Organizacional, además de formarse como psicoterapeuta en terapias breves, una meta que venía acariciando desde hacía mucho tiempo.

Durante el programa destacó que “nunca es tarde para estudiar, para reinventarse y para cumplir sueños”. Su mensaje fue directo y esperanzador: la vida siempre ofrece nuevas oportunidades si hay voluntad y pasión.

Una mujer de vínculos fuertes
Vanesa se definió como “amiguera y positiva por naturaleza”. A lo largo del programa se multiplicaron los saludos de afecto de vecinos, familiares y amigas que celebraron su participación y valoraron su calidez humana.
La entrevista fue un paseo emocional por anécdotas, aprendizajes y valores, donde Vanesa no solo habló de su presente profesional, sino también del poder de las pequeñas cosas: un mate compartido, una palabra de aliento, una mano extendida a tiempo.
Una historia que inspira
La historia de Vanesa Salgado representa a muchas mujeres de la región que, con esfuerzo y dedicación, construyen caminos genuinos, dejando huellas en sus comunidades. Su paso por “El Tiempo No Para” dejó un mensaje claro: con empatía, trabajo y amor, todo es posible.
Como cada domingo, el ciclo volvió a demostrar que detrás de cada nombre hay una historia que merece ser contada.
