
El programa “El Tiempo No Para”, conducido por Heber Comino, tuvo como protagonista a Rodrigo Nicolás Defilippis, joven nacido en Capital Federal, criado en San Nicolás y desde hace cuatro años vecino de Ascensión. En una charla íntima, Rodrigo compartió pasajes de su vida, su historia familiar, el vínculo con su pueblo actual y, sobre todo, su camino hacia la libertad personal y el amor.
De la infancia en San Nicolás a la vida en Ascensión
Rodrigo nació el 4 de marzo de 1998 en el Hospital San Felipe. Hijo de Angelo Paolo Defilippis y Roxana Noemí Mancini, recuerda con cariño sus años en La Emilia, donde cursó la secundaria. Su historia familiar está marcada por el esfuerzo y la calidez, especialmente de su mamá Roxana, a quien define como una mujer luchadora y compañera, con quien mantiene un lazo entrañable.
El trayecto laboral de Rodrigo comenzó en San Nicolás, en la pizzería Barbados, luego pasó por Natan, Libereco y hoy forma parte del equipo de La Taba, agencia de lotería local, donde se siente contenido y valorado.
Un amor que cambió su vida
Uno de los momentos más emotivos del programa fue cuando Rodrigo habló de su relación con Jonatan Gabriel Alfonzo, con quien vive desde hace cuatro años. “El Rodri” contó cómo se conocieron, cómo enfrentaron juntos prejuicios y miradas ajenas, y cómo el amor fue la brújula para construir una vida en común en Ascensión. Su relato estuvo atravesado por la emoción, la gratitud y el orgullo de vivir su identidad con libertad y sin pedir permiso.
Identidad, prejuicios y transformación
Rodrigo habló con total honestidad sobre los desafíos que implicó asumirse tal como es en una sociedad todavía atravesada por estigmas. “Hoy me siento feliz, en paz conmigo mismo. No me arrepiento de nada de lo que viví porque todo eso me trajo hasta acá”, afirmó. Resaltó la importancia de hablar, de hacerse escuchar y de no esconderse.

También reflexionó sobre el camino recorrido por otras personas del colectivo LGBTQ+ que no pudieron vivir con plenitud, y cómo eso lo impulsa a ser cada día más libre y auténtico. La entrevista fue también un espacio de memoria, con mención a personas que ya no están pero que dejaron huella en su vida y lo ayudaron a ser quien es.
La importancia de los afectos y la comunidad
Durante la transmisión, que tuvo que ser dividida en dos partes por cuestiones técnicas, no faltaron los saludos y mensajes de afecto de familiares, amigos y conocidos. Rodrigo se mostró profundamente agradecido, tanto con su entorno como con el pueblo de Ascensión que, a pesar de algunos prejuicios iniciales, lo recibió y le permitió construir su hogar.

“Es importante tener personas cerca que te abracen con la mirada, que te hagan sentir que está todo bien”, expresó con ternura.
Frases y momentos para recordar
“No me arrepiento de lo que viví, porque si no hubiese vivido eso, no sería quien soy.”
“Mi mamá es una guerrera. Siempre me apoyó, incluso cuando no entendía todo. Y eso vale mucho.”
“Vine a Ascensión por amor y me encontré con mi lugar en el mundo.”
“No todo fue fácil, pero hoy me siento libre, feliz, con mi pareja y siendo quien quiero ser.”
Un mensaje de valentía y esperanza

La participación de Rodrigo en el programa fue un testimonio potente de identidad, resiliencia y amor. Con sinceridad y humor, “El Rodri” mostró que no hay una sola manera de ser, que cada historia cuenta, y que vivir en libertad es un derecho y un acto de coraje. Su presencia en “El Tiempo No Para” dejó una huella emocional en quienes lo escucharon, y un mensaje necesario en los tiempos que corren: ser uno mismo nunca debería ser un motivo de lucha, sino una celebración.