En un partido de alto vuelo, momentos de dramatismo y cuatro expulsados, el dueño de casa venció a Social por 1 a 0 con gol del eterno Federico Eizaguirre. Ambos equipos ya aseguraron su clasificación.
Con una multitud que desafió el frío, este domingo se vivió una nueva y vibrante edición del gran clásico de la localidad. El escenario fue la cancha de Singlar, donde el local y Social brindaron un espectáculo de dientes apretados, emociones cambiantes y un cierre con máxima tensión.



El elenco dirigido por Iván Reyes arrancó mejor plantado en el campo de juego. De la mano de un inspirado e indescifrable Julián Romitelli, Singlar avisó en dos oportunidades claras antes de abrir el marcador. A Social le costó hacer pie en el mediocampo; si bien Lamardo y Cacheiro intentaron tomar las riendas del juego, se chocaron contra una defensa auriazul muy firme, liderada por los cierres de Capelli y Ocampo.
El estallido de la hinchada azul y oro llegó sobre la media hora de juego con la aparición goleadora de Federico Eizaguirre, quien metió una corrida memorable y, con total jerarquía, definió con precisión antes de pisar el área grande, dejando sin chances al golero visitante, Alex Ponce. Un auténtico golpe de escena para un clásico en el que nadie regalaba nada.
Para colmo de males en la visita, el primer tiempo dejó la baja por lesión de Tomás Sartori. Sin embargo, en el complemento, Social adelantó sus líneas y fue a buscar el empate.
La gran oportunidad de la tarde llegó tras una falta en el área de Nico Ocampo sobre Muriel Orlando, que el árbitro Pablo Mucci no dudó en sancionar como penal. El propio goleador verdinegro se hizo cargo de la ejecución, pero chocó contra la figura de Nacho Caresani, quien rechazó el remate con una reacción espectacular.
A partir de allí, el clásico se desvirtuó: tras la jugada del penal se desataron incidentes entre los futbolistas que terminaron en una fuerte purga por parte del referí. Muriel Orlando (Social) y Nacho Caresani (Singlar), vieron la roja inmediatamente después del penal. En tanto que a los pocos minutos, Guille González (Social) y Matías Aranda (Singlar), fueron expulsados tras la reanudación del juego por un fuerte encontronazo.
Con ambos equipos diezmados y jugando con 9 futbolistas cada uno, el cierre del partido fue puro nerviosismo. Social apostó al todo por el todo con el ingreso de Alex Imhof, pero no logró profundizar con claridad. Singlar, agazapado, resistió con el cuchillo entre los dientes y falló algunas contras claras para liquidarlo antes.
El pitazo final de Mucci desató la euforia en la parcialidad auriazul. Un triunfo de oro, sumamente festejado por lo que representa el rival y por el contexto del partido. Más allá del resultado folclórico de la ciudad, la buena noticia abraza a ambos clubes: tanto Singlar como Social ya aseguraron su boleto a la próxima ronda, de cara al cierre de la etapa clasificatoria de un certamen que está que arde.

