La localidad de Ascensión y todo el distrito de General Arenales se transformó en un escenario de pura euforia, emoción y desahogo tras el pitazo final que decretó el histórico triunfo de la Selección Argentina ante Inglaterra, sellando el ansiado pasaporte a la gran final del Mundial 2026.
Apenas terminaron los noventa minutos de tensión, el silencio de la expectativa le dio paso a un estallido unánime de júbilo. Varios centenares de personas, uniendo a familias enteras, abuelos, jóvenes y niños con camisetas celestes y blancas, banderas al viento y rostros pintados, se volcaron masivamente a las calles para celebrar una victoria que quedará guardada en la memoria colectiva del pueblo.










Una caravana interminable y el epicentro de la emoción
La fisonomía urbana de Ascensión se vio completamente desbordada por una interminable caravana de vehículos. Autos, motos con bocinazos ensordecedores y camionetas repletas de vecinos de todas las edades en sus cajas, circularon sin cesar para darle un marco de fiesta absoluta a la jornada.
Como es costumbre en los grandes hitos populares, los festejos se concentraron con máxima intensidad en la zona céntrica, justo frente a la plaza principal. La emblemática esquina de Avenida San Martín y 25 de Mayo se convirtió en el epicentro de los cantos, los abrazos interminables y las lágrimas de emoción.
«Es una alegría que necesitábamos todos. Ver a los chicos festejar con tanta ilusión en la plaza no tiene precio. ¡Estamos en la final!», comentaba conmovido un vecino entre la multitud.
La marea celeste y blanca se adueñó de la tarde-noche en un clima de absoluta hermandad y alegría familiar. Con la clasificación en el bolsillo tras dejar en el camino a un rival histórico como Inglaterra, Ascensión late al ritmo de la ilusión mundialista, esperando con el corazón en la mano el partido definitivo. La esperanza sigue en marcha.

