Por Mauricio Armani (FM Encuentro 103.1)
MIAMI.— Hay partidos que se ganan con fútbol, otros con el peso de las individualidades y unos pocos, elegidos para la posteridad, que se ganan reviviendo de la propia muerte. Lo que vivimos en el Fan Fest de Miami, rodeados de más de 500 almas argentinas, fue exactamente eso: una resurrección en toda regla.
Pasamos exactamente 78 minutos y medio en un coma profundo, doloroso y triste. Las caras de la gente eran el reflejo de un velorio anunciado; a nadie le entraba un suspiro porque la realidad nos cacheteaba de frente: estábamos afuera del Mundial. Pero este equipo tiene una mística indomable, una estirpe ganadora que muy pocas selecciones en el planeta poseen. En el minuto 79, con el gol del Cuti Romero, Argentina mostró los primeros signos de recuperación. Estábamos en coma, sí, pero despertamos.
Las respuestas a las preguntas silenciosas
Durante los días previos, había dos interrogantes flotando en el aire que nadie se animaba a verbalizar para no «atraer la mala suerte». Ayer, el destino se encargó de responderlas todas de golpe:
¿Qué pasa si Messi tiene un mal partido o no logra conectar? Ayer a Leo, al principio, no le salió nada de lo que intentó. No por falta de voluntad, sino porque la defensa egipcia lo contuvo de manera impecable en cada mano a mano.
¿Qué pasa si tienen que responder los que no estaban en los planes principales? Ahí apareció la madurez del plantel. Surgieron nombres propios que hoy son tan vitales como el capitán, sosteniendo al equipo cuando la soga más apretaba.
Leandro Paredes: El dueño del partido
Si bien Lisandro Martínez tuvo incidencias en los goles de Egipto, la zaga central demostró un nivel tremendo, contagiando al resto. Sin embargo, la gran figura del encuentro —para mí, LA figura— fue Leandro Paredes.
Su ingreso desde el minuto inicial le dio a la Scaloneta una segunda marcha, un cambio más de dinámica en la mitad de la cancha que ni Alexis Mac Allister ni Enzo Fernández habían logrado plasmar en el partido anterior. Pero además, Paredes ayer «convirtió un gol» en su propio arco: cuando quedaban tres atacantes egipcios contra él, se abrió de piernas al mejor estilo Dibu Martínez y contuvo, completamente solo, una contra que hubiese liquidado la historia. Un jugador tremendo que le da un plus indispensable a esta Selección.
El factor Scaloni: El DT leyó el partido a la perfección. Aunque sacó a un Lautaro Martínez de bajo rendimiento en el debut, el «Toro» entró en el complemento con otra cabeza y terminó siendo partícipe principal de los goles de Argentina.
La frustración egipcia y el «efecto 11 minutos»
Entiendo perfectamente las quejas del técnico de Egipto, Hossam Hassan, y los reclamos de la prensa de aquel país sobre la presión de Julián Álvarez y las decisiones arbitrales. Cuando tenés un partido abrochado y se te escapa sobre la hora, salís caliente a decir cosas que no son. La realidad, despojada de cualquier fanatismo, es que Argentina se lo gana porque ellos bajaron los brazos y porque la albiceleste sacó su chapa.
Fueron 11 minutos de un elixir futbolístico, una ráfaga que me hizo recordar al famoso libro de Paulo Coelho, Once Minutos. Todo lo que se puede hacer en ese suspiro de tiempo… Argentina lo aprovechó para revivir estando en la lona, completamente noqueada.
¿Por qué este partido es más épico que el de Cabo Verde?
Muchos traen a la mesa el recuerdo del cruce contra Cabo Verde, pero para mí, este partido será recordado por años por encima de aquel. Contra Cabo Verde íbamos arriba y, aunque nos empataron en un momento, nunca estuvimos virtualmente fuera del Mundial. Ayer fue totalmente distinto: perdías 2 a 0, la eliminación era un hecho y el milagro empezó recién en el minuto 79.
El horizonte: Suiza en la mira
Ahora se viene Suiza en Cuartos de Final (que dejó en el camino a Colombia) y estoy seguro de que tomaron nota. Saben que a la Argentina, si está groggy, hay que matarla; si la dejás con vida, te gana el pleito.
Particularmente, prefiero enfrentar a los europeos antes que a Colombia, un rival sudamericano que nos conoce demasiado bien. Suiza tiene problemas atrás, son lentos y sus centrales marcan muy en línea; considero que defensivamente son menos que Egipto. Si Argentina repite su juego, tiene las herramientas para lastimarlos, aunque habrá que tener muchísimo cuidado con Granit Xhaka, su número 10, un jugador tremendo que nos puede complicar la existencia si no lo controlamos a tiempo. ¡A paso firme, que estamos entre los ocho mejores!

