Falta de previsión? Fallo el análisis de factibilidad ? Sin subsidios el transporte no funciona? La Situación económica ?
La empresa La Nueva Viajes anunció la interrupción total de sus recorridos a partir del próximo 17 de julio. Los altos costos operativos, la disparada del precio del combustible y la caída de la rentabilidad arrastraron a una medida drástica que deja aisladas a localidades intermedias y desprotegidos a trabajadores, estudiantes y pacientes médicos.
El impacto de la crisis económica se materializó en el interior de la provincia de Buenos Aires. A partir del próximo viernes 17 de julio, el crucial servicio de transporte interurbano que conecta la ciudad de Junín con General Arenales y sus localidades intermedias interrumpirá oficialmente todos sus viajes diarios. La decisión, adoptada por la empresa prestadora ante un asfixiante e insostenible panorama financiero, amenaza con profundizar el aislamiento de cientos de vecinos y alterar de forma directa la dinámica laboral, educativa y sanitaria de la región.
La firma encargada de cubrir este corredor clave es La Nueva Viajes. Su propietario, el empresario Raúl Purini, explicó con crudeza que la ecuación económica se volvió inviable en los últimos meses. Según detalló el directivo, la recaudación de los pasajes ya no alcanza para solventar las necesidades básicas de la operatoria, principalmente el abastecimiento de combustible y las tareas de mantenimiento de las unidades, cuyos repuestos e insumos han registrado incrementos exorbitantes en las gomerías y talleres mecánicos.
“Hemos llegado a nuestro punto límite. Como empresa privada no podemos sostener el servicio a costa de descapitalizarnos para seguir solventando los gastos corrientes. La realidad nos obligó a tomar esta determinación”, reflejó Purini
Una crisis de costos que vacía los bolsillos
El panorama que describe Purini es un reflejo de los desajustes macroeconómicos del país volcados al transporte público de pasajeros. Tras un inicio auspicioso de la concesión hace un año, los últimos cinco meses marcaron un declive pronunciado. La disparada en los precios de los combustibles y una inflación en insumos críticos que superó el 300% minaron la viabilidad del negocio. Reparaciones que antes representaban valores manejables hoy se tasan en millones de pesos, volviendo prohibitivo el mantenimiento de una flota segura.
A esto se suma un fenómeno sociológico alarmante: el empobrecimiento del usuario habitual. El servicio de colectivos es utilizado mayoritariamente por la clase media-baja y sectores trabajadores con ingresos que oscilan entre los 300 y 600 mil pesos mensuales. “Hoy la recaudación llega en billetes de 100 y 200 pesos; es una muestra inequívoca de lo que ocurre en la calle. La gente trabajadora no tiene dinero y ya no puede pagar el boleto”, relató el empresario, descartando de plano la posibilidad de un aumento tarifario como solución, ya que un viaje de ida y vuelta a Junín implicaría para un paciente o trabajador un desembolso mensual prohibitivo de sus ingresos.
La suspensión afectará severamente a los eslabones más vulnerables de la comunidad: estudiantes de todos los niveles, adultos mayores que ya no cuentan con movilidad para realizar trámites o asistir a turnos médicos especializados en Junín, y docentes que se movilizan diariamente entre los pueblos del distrito de General Arenales para dictar clases.
El teléfono administrativo de la empresa permanece saturado de llamadas de usuarios desesperados que buscan alternativas o promueven la junta de firmas para frenar la medida. Si bien Purini aclaró que la suspensión es definitiva bajo las condiciones actuales, dejó una ventana abierta de cara al futuro: la firma está dispuesta a replantear el regreso de los colectivos si la economía general se estabiliza o si surge un auxilio financiero inesperado antes de la fecha límite. Mientras tanto, el reloj corre y el 17 de julio marcará un antes y un después para la conectividad de la región.

