En una jornada marcada por la memoria viva y el respeto profundo, el Grupo de Artillería 10 «Teniente Coronel Bartolomé Mitre» fue escenario ayer, 2 de abril, de un acto conmemorativo por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Entre abrazos contenidos y uniformes de gala, una figura se destacó por su historia de entrega y sacrificio: Omar Liborio, el vecino de Ascensión que regresó a los cuarteles para reencontrarse con su pasado y sus compañeros de batalla.
El rugido del SOFMA: El terror de la flota británica
Para Liborio, el acto no fue solo una formalidad protocolar, sino un puente hacia 1982. Durante el conflicto bélico, Omar se desempeñó como Jefe de Pieza de uno de los imponentes cañones SOFMA de 155 mm, una de las armas más temidas por las fuerzas británicas debido a su gran alcance y poder destructivo.
«Operar esa pieza requería una coordinación perfecta y un valor inquebrantable», recordaron sus compañeros durante el encuentro.
Los proyectiles de alta potencia disparados por la batería de Liborio fueron fundamentales para mantener a raya a la flota enemiga, proporcionando una defensa artillera que se convirtió en leyenda por su precisión y letalidad en el frente de batalla.
La historia de Omar Liborio está marcada a fuego por el cumplimiento del deber. En pleno combate, mientras defendía con fiereza nuestra soberanía nacional, fue herido por el fuego enemigo. Ese sacrificio personal lo convirtió en un referente de valentía para los jóvenes soldados que hoy integran el GA 10.
El reencuentro de ayer con sus antiguos camaradas permitió revivir anécdotas de aquellos días oscuros, pero también celebrar la vida y la hermandad que solo se forja bajo el estruendo de la artillería.
El acto contó con la presencia de autoridades militares, civiles y familiares, quienes rindieron tributo a los que no volvieron. Sin embargo, la presencia de veteranos como Liborio le otorgó a la ceremonia un peso histórico ineludible.
Al finalizar la jornada, el sentimiento fue unánime: la soberanía se defiende con honor, tal como lo hicieron Omar y su equipo de artilleros en las frías tierras del sur, dejando una huella imborrable en la historia grande de la Patria.
