Un toque dulce que sabe a gloria. En una brillante participación dentro de la final provincial de los Juegos Bonaerenses 2026, la joven exponente del distrito de General Arenales, Amparo Comino, se alzó con la medalla de plata en la disciplina Cultura Cocina Postre. Con la simpatía y la frescura que la caracterizan, la flamante medallista expresó las sensaciones de este gran logro que ya forma parte de la historia deportiva y cultural de la región.
Lejos de achicarse ante la magnitud del certamen y la presencia de competidores de 16 regiones de toda la provincia, Amparo demostró su destreza en los fogones elaborando una pieza tradicional de alta exigencia: un pastel de lima, o key lime pie.
«Los nervios están en el transcurso, te van mirando y una vez que lo presentás contás un poco cómo lo hiciste», expresó la cocinera sobre la dinámica de evaluación, donde el rigor técnico y la explicación detallada de la receta jugaron un papel fundamental ante la atenta mirada del jurado.
La pasión por la gastronomía la acompaña desde pequeña. Según relató, cocina desde chica y este año decidió dar el gran salto anotándose en los torneos para «ver qué onda». El resultado superó las expectativas: pisó fuerte en una disciplina donde la subjetividad del sabor y la presentación dictan sentencia.
Consultada sobre las devoluciones de los evaluadores, Amparo confesó con alivio que el balance fue más que positivo: «No tuvieron nada para criticarme, fueron muchos halagos, así que un poco eso me había dejado tranquila».
La premiación coronó el esfuerzo con el segundo puesto (la medalla dorada quedó en manos de Castelli). Lejos de sentir frustración por el oro esquivo, la joven destacó el valor de la experiencia, su primera incursión en el área cultural de los Juegos Bonaerenses tras previas experiencias vinculadas al deporte.
Sabor a festejo compartido
El brillante logro se vivió con la alegría típica de las grandes gestas. Contar con el apoyo incondicional de su familia —que viajó hasta la costa para acompañarla— y el aliento constante de sus amigos y allegados fue el ingrediente secreto para redondear una semana inolvidable.
Entre risas y bromas, Amparo dedicó su galardón: «Se lo dedico a toda mi familia, a Nati (Zunino), que me estuvo apoyando un montón y a mis amigos que también bancaron».
Con el delantal bien puesto, una medalla plateada colgada del pecho y la calidez de todo un pueblo que la abraza, Amparo Comino demostró que el talento local tiene un futuro más que sabroso. ¡Felicitaciones!

