InicioNotasCulturaMUSICA“Saludable y Catolica” hizo vibrar al Templo de Rock

MUSICA“Saludable y Catolica” hizo vibrar al Templo de Rock

El aire de City Rock de Junin no era el de un bar convencional; estaba impregnado de esa liturgia colectiva que solo el rock de las masas puede convocar. Había una vibración eléctrica en el ambiente, una feligresía impaciente que aguardaba el milagro de las canciones que marcaron a fuego las venas de nuestro país.

Cuando las luces se apagaron y los primeros acordes rasgaron la penumbra, Saludable y Católica no solo subió al escenario: abrió las puertas de un templo pagano.

Fue una fiesta ricotera con un marco impresionante. Durante dos horas y media de recital, el recinto se transformó en un mar de cuerpos en movimiento, un pogo furioso y fraterno donde no hubo espacio para la quietud. Saltando, bailando y coreando cada uno de los éxitos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el público entregó un tremendo entusiasmo que se fusionó en una sola voz con la banda, reviviendo el mito viviente del Indio Solari.

Una cofradía musical consolidada
Nacida hace dos años como una promesa y hoy convertida en una realidad consolidada, esta banda de sentimiento ricotero ha logrado ensamblar una propuesta sonora implacable, nutriéndose del talento de distintos puntos de la región. Cada integrante aporta su propia mística a este engranaje de nostalgia y distorsión:

  • Desde Ascensión: La voz magnética de Gastón Herrera y las cuerdas punzantes de Ezequiel Di Prinzio en la guitarra.
  • Desde General Arenales: El pulso y el corazón del ritmo con Claudio Cantero en el bajo y la precisión de Juani Chaparro en la batería.
  • Anfitriones de Junín: El soplo fundamental y melancólico de Mauro Manuale en el saxo, flanqueado por las voces celestiales y guerreras de Vanina García y Lucía Biurrun en los coros.

«La banda demostró que el legado del Indio no es un objeto de museo, sino un fuego sagrado que sigue quemando en el pecho de la gente.»

Cuando la última nota se extinguió y el sudor de la noche empezó a enfriarse, quedó flotando en City Rock la certeza de que el rock local tiene sus guardianes. Saludable y Católica firmó una página de pura mística, demostrando que la misa sigue viva, que el pogo es el abrazo más sincero y que, al menos por unas horas, el cielo quedó un poco más cerca de Junín.

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