El atleta ascensionense completó una actuación memorable en la emblemática prueba de 42 kilómetros en Rosario, superando condiciones climáticas extremas y reduciendo su marca personal por casi 10 minutos.
La competencia dio inicio puntualmente a las 8:00 de la mañana, en lo que prometía ser una jornada de alta exigencia. A lo largo de la ruta, la prueba desafió el temple de los deportistas al presentar tres escenarios climáticos marcadamente contrastantes. Un frío intenso en los primeros kilómetros del amanecer; ráfagas de viento que pusieron a prueba la estabilidad y estrategia de los corredores y para completar, a la altura del kilómetro 30 (el momento más duro y decisivo del maratón), se desató una fuerte lluvia. Una vez que el agua cesó, el sol acompañó el tramo final de la prueba.
«Arrancamos con un frío bárbaro, después se vino un viento de tormenta, al kilómetro 30 nos agarró la lluvia y cuando terminó salió el sol. Fue una experiencia muy linda», destacó el atleta.
Más allá del reto personal, el maratón reflejó la verdadera esencia de la camaradería atlética. Durante el trayecto, José Bazán entabló un lazo con un compañero de ruta no conocido previamente, con quien compartió 38 kilómetros codo a codo, apoyándose mutuamente para sostener un ritmo constante y superar el desgaste.
El esfuerzo compartido rindió sus frutos al cruzar la línea de meta: el representante de Ascensión logró bajar su tiempo previo en casi 10 minutos, un avance sumamente significativo en la distancia madre del atletismo.
Tras este brillante rendimiento en una de las pruebas mas exigentes del año, el atleta de Ascensión ya tiene la mente puesta en los próximos objetivos, con la firme convicción de continuar entrenando para volver el año que viene a Rosario y seguir pulverizando sus propios récords.

