Detrás de cada uno de estos emprendimientos hay una historia única y conmovedora, historias de lucha, superación y resiliencia. Una de estas historias es la de Mónica, quien, gracias al apoyo de la Dirección de Género, pudo acceder a un subsidio destinado a mujeres víctimas de violencia de género. Con este subsidio, Mónica pudo arreglar su máquina de coser, con la que ya trabajaba realizando arreglos, pero además adquirió una máquina de coser industrial, lo que le permite confeccionar y reparar diferentes piezas, como guardapolvos y kits de jardín para su venta. Para Mónica, este emprendimiento no solo representa una fuente de ingresos, sino también un refugio y una oportunidad para reconstruir su vida en un nuevo entorno, en sus palabras «desde cero, después de haber perdido todo».















El testimonio de Mónica es solo uno de los muchos ejemplos de cómo la colaboración entre la Dirección de Género y los sistemas de protección a las víctimas puede cambiar vidas y fomentar el empoderamiento femenino. Estas historias, con sus matices y desafíos, fueron el corazón del Paseo de Emprendedoras en Ferré, donde se congregaron mujeres que fueron emprendedoras pioneras del comercio local y mujeres que inician su camino en el mundo productivo.
Este evento, que forma parte de las actividades programadas para conmemorar el Mes Internacional de la Mujer, tiene como objetivo destacar la importancia del trabajo realizado por la Dirección de Género y visibilizar las realidades que enfrentan las mujeres en nuestra sociedad. Es un recordatorio de que el apoyo y la solidaridad pueden marcar la diferencia en la vida de quienes enfrentan situaciones difíciles.
El Paseo de Emprendedoras en Ferré fue más que una exhibición de productos; fue un símbolo de esperanza, fuerza y unidad. En un mundo donde las mujeres enfrentan desafíos únicos, eventos como este nos recuerdan la importancia de brindar apoyo y crear oportunidades para que todas puedan alcanzar su máximo potencial.
