La familia Andrada denunció públicamente la desagradable situación que pasó a la hora de elaborar el almuerzo del domingo cuando en un envase de puré de tomate se encontró una especie de animal muerto, parecido a una rana o algo por el estilo.
Ante la inesperada sorpresa que se comprobó una vez elaborada la comida, no hubo mas remedio que desechar los alimentos con el lógico perjuicio que ello genera.

Esta situación nos lleva a reflexionar sobre la calidad de los productos que consumimos y a la necesidad de extremar las medidas de precaución por parte de los consumidores y los controles correspondientes de parte de las autoridades de bromatología del municipio.
