En el marco del acto protocolar por el primer siglo de vida de la localidad, el delegado municipal Federico Mogues brindó un discurso atravesado por la emoción, el rescate de la memoria colectiva y el reconocimiento al esfuerzo de toda una comunidad.
Con un mensaje que combinó la solemnidad institucional con la cercanía del vecino, la autoridad local remarcó que llegar al centenario trasciende la simple acumulación de calendarios: es, sobre todo, la celebración de un camino compartido.
El inicio de la alocución marcó el tono conceptual de la jornada. Ante el micrófono y frente a los pobladores reunidos en la plaza principal, Mogues comenzó saludando a los presentes y definiendo el verdadero significado de la fecha:
«Hoy nos encontramos para celebrar mucho más que 100 años. Celebramos historias, las raíces y la identidad de nuestra querida La Angelita.»
Para el delegado, la trayectoria del pueblo se explica en las vivencias cotidianas y en el esfuerzo transmitido entre generaciones. En ese sentido, puso en valor el legado de quienes forjaron los cimientos de la localidad y el compromiso de quienes hoy toman la posta:
«100 años son miles de historias, de familias, de sueños, de trabajos, de momentos compartidos. Es recordar a quienes hicieron crecer este lugar y agradecer a quienes siguen construyendo su futuro.»
A modo de augurio y con la mirada puesta en las décadas venideras, el funcionario convocó a la comunidad a mantener la unidad y el sentido de pertenencia: «Que este centenario nos encuentre orgullosos de lo que somos, unidos por nuestras raíces y con la esperanza de seguir viendo crecer a La Angelita por muchos años más. Felices 100 años, querida La Angelita. Que sigamos escribiendo juntos muchas páginas de esta hermosa historia».
Tras el segmento ceremonial, la alocución derivó hacia un marco de gratitud personal y colectiva, aprovechando el espacio para destacar la labor coordinada dentro del partido de General Arenales, reconociendo el liderazgo de la intendenta Érica Revilla y el trabajo codo a codo con sus pares de otras localidades.
En un pasaje distendido que sacó sonrisas entre el público, el delegado aludió a la camaradería del equipo municipal, los delegados de los otros pueblos y todo el personal a su cargo. El reconocimiento institucional se extendió a múltiples sectores de la sociedad civil como los establecimientos educativos, el trabajo comprometido de Eduardo Menotti, la donación de cartelería urbana por parte de Mariano Chedad, y la organización del tradicional desfile criollo a cargo de Nazareno Mohamad. Y también, un aplauso especial a los empleados comunales que prestaron servicio para dejar la localidad a punto.
El cierre de su intervención rozó la fibra más íntima. Visiblemente conmovido, Fede Mogues invocó la figura de sus abuelos y rindió un sentido homenaje a la memoria de su padre. Asimismo, tuvo palabras de afecto para su madre y concluyó agradeciendo a sus hijos, Benja y Beni, y a su compañera de vida por el sostén incondicional frente a las exigencias de la función pública.
Con el aplauso cerrado de los vecinos, las palabras del delegado dieron paso a una tarde de festejos y reencuentro popular en el corazón de La Angelita.

